El enfoque en salud pública tiene sentido para el Fondo Mundial

1. COMMENTARIO
5 Dec 2013

Cuando el Fondo Mundial de Lucha contra el SIDA , la tuberculosis y la malaria fue creado en 2002, su objetivo era proporcionar apoyo financiero a los países en desarrollo en su lucha contra tres enfermedades transmisibles sin fronteras para las que opciones de tratamiento y de prevención estaban disponibles.

Durante la década en que el Fondo ha proporcionado subvenciones a 150 países de todo el mundo, este ha evolucionado su modelo financiero para responder a las necesidades no satisfechas en los países con la mayor carga de la enfermedad y la capacidad más baja que pagar por ello. El Fondo Mundial ha decidido simplificar la elegibilidad para subvenciones del Fondo Mundial a partir de datos de prevalencia para evaluar el peso de la enfermedad y el ingreso nacional bruto (INB) per cápita para medir las finanzas de un país.

Como activista en SIDA y con experiencia en medicina y salud pública, me gustaría argumentar sobre cómo estos marcadores de INB y la prevalencia pueden dejar a algunos países que tienen necesidades insatisfechas agudas, fuera de la red de financiamiento del Fondo, lo cual podría tener consecuencias graves para sus poblaciones. En lugar de ello, el Fondo Mundial debería adoptar un enfoque de salud pública para la financiación, lanzando una red tan amplia como sea posible para ayudar a controlar la propagación de la enfermedad global.

Si bien, es común sugerir que las tres enfermedades son las aflicciones asociadas a la pobreza – y que una vez que un país supera el umbral del desarrollo, estas tienden a desaparecer o a ser controladas. Eso puede ser cierto para algunas enfermedades transmisibles, pero en el caso del África subsahariana que tiene la mayor prevalencia regional del VIH en el mundo, es un error atribuir la infección y la propagación de esta epidemia a la pobreza como la razón principal.

La realidad sobre el VIH es que las altas tasas de infección están relacionadas con comportamientos y prácticas sexuales y no necesariamente con la pobreza. Así que en mi opinión, que el Fondo base la elegibilidad para la financiación en marcadores de desarrollo económico, esta de manera deliberada descuidando a algunos países en los que exista un riesgo real de una epidemia creciente del SIDA.

Ese riesgo es inaceptable, sobre todo porque ha habido tantos avances científicos recientes en la comprensión de la enfermedad y cómo se previene. En mayo de 2011, la Junta Directiva del Fondo pidió al Secretariado trabajar más estrechamente con los países para reprogramar (esta es la palabra clave que fue aprobada) subvenciones existentes y lograr el mejor impacto posible. Un día después, un primer informe de un estudio científico a gran escala sobre personas en tratamiento antirretroviral concluyó que aquellos que son capaces de lograr una carga viral indetectable son capaces de reducir en un 96 % la posibilidad de transmitir el virus a sus parejas sexuales.

A partir de esto se muestra cómo proporcionar el tratamiento médico no sólo puede salvar una vida, sino que al mismo tiempo se puede proteger la salud del resto de la población, es decir es la demostración de un mejor impacto posible mediante un claro beneficio de salud pública. De los 35 millones de personas estimadas por ONUSIDA que viven con el VIH, sólo 10 millones están tomando tratamiento antirretroviral. Esto significa que, a nivel mundial, que el 71 % de las personas que tienen un virus altamente infeccioso no está tomando medicación para controlarlo, elevando con esto el riesgo de transmitirlo, aun sin saberlo, y promoviendo con esto la expansión de esta epidemia.

Para tener una idea de lo que este riesgo es, podemos usar el ejemplo de seis países del G20, Turquía, India, Arabia Saudita, China, Rusia e Indonesia: en 2012, ninguno de estos países tuvo una cobertura con ARV por encima del 20 % de su población total con VIH. Por otro lado no es sorprendente que, de acuerdo con datos del 2013 “Los números del SIDA” informe publicado por ONUSIDA , las dos regiones del mundo donde la epidemia del VIH sigue avanzando de manera desproporcionada son las dos con las tasas de cobertura de ARV más bajas: Europa del Este/Asia Central y Oriente Medio/África del Norte.

Compare esto con un país como Uganda, donde casi el 40 % de las personas que viven con el VIH están tomando ARV todos los días, o en Haití , por encima de 20 % o Camboya , que ha pasado por encima del 60 %. Que un ciudadano ruso que vive con el VIH tendría una mayor posibilidad de prolongar su vida al mudarse a Uganda parece incomprensible para mí y pone de relieve la necesidad de un replanteamiento de los parámetros de elegibilidad establecidos por el Fondo.

Adoptar un enfoque de salud pública para el control de epidemias significa no sólo la medición de la prevalencia para evaluar la carga de morbilidad, sino que significa incorporar también tasas de incidencia, así como los volúmenes anuales de las nuevas infecciones.

Damos la bienvenida a la medida en la reunión de la Junta del Fondo Mundial de noviembre 2013 al aprobar el punto de decisión que apoya iniciativas regionales ambiciosas, como la erradicación de la malaria, independientemente de si los países tienen fronteras con países que tienen una condición de elegibilidad diferente, como Nicaragua con Costa Rica , Haití con República Dominicana o Guatemala con Belice y México . Esto demuestra que existe un margen dentro del Fondo Mundial para aplicar el enfoque de salud pública para responder a las cuestiones transfronterizas y regionales. ¿Por qué no se podría aplicar este mismo tipo de racionalidad de salud pública a la respuesta al VIH?

El enfoque de salud pública no es sobre el suministro de recursos financieros a los países que no los necesitan, es acerca del uso de la salud pública como punto de referencia inicial para la toma de decisiones.

En la Fundación AIDS Healthcare, reconocemos que puede haber costos adicionales en la aplicación del enfoque de salud pública, pero esto no es un obstáculo insuperable . Estamos muy seguros de que de la cuarta reposición del Fondo será financiada en su totalidad para obtener los $15,000 millones dólares requeridos para los próximos tres años. Igualmente, hay recursos no utilizados dentro de los países que se necesitan reprogramar para ser más eficaces y hacemos un llamado a los países a trabajar conjuntamente con el Fondo para hacerlo sin demora.

Por último, mediante el establecimiento de un modelo de reposición más permanente y previsible, que considere, por ejemplo, cuotas a los países basados en el ejemplo de otros mecanismos de financiación mundiales, como el FMI y el Banco Mundial, creemos que invertir plenamente en el Fondo Mundial ahora, logrará que la necesidad de recursos en el futuro se reduzca al mismo tiempo que las tasas de infección a medida que empecemos a tener estas enfermedades bajo control o hacia su erradicación.

*Dr. Jorge Saavedra es Embajador Global de la AIDS Healthcare Foundation, Miembro de la Delegación de ONG de países en Desarrollo y ex-Miembro de la Junta Directiva del FM representando a Latinoamérica y El Caribe.

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